Lo que el coronavirus nos está enseñando sobre educación y gestión emocional, por Daniela Porta

Lo que el coronavirus nos está enseñando sobre educación y gestión emocional, por Daniela Porta

El coronavirus llegó sin avisar y ha cambiado por completo nuestras vidas. Acostumbrados a realizar nuestras tareas cotidianas y a nuestras rutinas, la obligación de recluirnos en nuestras casas, rodeados en la mayoría de los casos de miembros de nuestra familia, nos ha puesto más cerca que nunca de nuestro mundo emocional. 

Este gran cambio ha impactado en todas las áreas sociales y, por supuesto,  la educación no ha sido la excepción. Si hace un mes pensábamos que la educación de los niños se centraba exclusivamente en cumplir con un programa y completar un currículum, ahora, tanto las familias como los colegios se ven en la necesidad de cuestionar estos métodos. ¿Por qué? Porque este periodo tan caótico y crítico, donde los padres se han convertido en profesores suplentes de sus hijos,  nos está enseñando que cumplir con un currículum educativo no sirve de nada si no hay previamente un bienestar emocional. Y que aprender un montón de contenidos sin vínculos significativos y sin salud mental, no sirve para mucho.

Ahora que los niños están en casa sin sus libros, sin sus compañeros, sin sus escritorios, y nos encontramos con sus miedos, sus sueños, sus juegos y sus frustraciones, los padres y las madres somos más conscientes que nunca de que los mundos internos de nuestros hijos son algo muy importante, algo que tenemos que atender y de lo que nunca nos podemos olvidar. 

Ahora que nos encontramos encerrados entre cuatro paredes, amenazados por un peligro exterior que nos hace vulnerables, debemos volver a lo importante, a lo que nos hace humanos. Cultivemos nuestras relaciones interpersonales, conozcamos a quienes tenemos más cerca. Y lo más importante,  aprovechemos este tiempo para conocernos a nosotros mismos. 

En este contexto, es fundamental que los niños también puedan hacer esto, pero para ello necesitan explorar, practicar y aprender. El desarrollo emocional, al igual que el desarrollo cognitivo, son procesos dinámicos donde se ensayan las habilidades innatas de los niños, pero requieren de atención y de apoyo por parte de los adultos. Nos encontramos ante una excelente oportunidad para preguntarnos qué valores les estamos inculcando a nuestros hijos, para averiguar cómo afrontan el miedo y la frustración. También para experimentar si son capaces de convivir de manera armoniosa y respetando a los otros.

Si queremos que nuestros niños sean capaces el día de mañana de construir vínculos positivos con otros y de encontrarse con ellos mismos sin miedo, es fundamental que empecemos a priorizar el autoconocimiento y el desarrollo de habilidades positivas. Si queremos que afronten situaciones críticas como la que estamos viviendo hoy, con resiliencia y optimismo, no podemos seguir postergando la educación emocional. 

Potenciar una vida emocional sana les permitirá ser conscientes de sí mismos, les permitirá relacionarse con otros de una manera positiva y por lo tanto actuar con mayor  libertad. Gestionar las emociones les permitirá, fundamentalmente, tener las llaves para intentar ser más felices. 

En Brave Up creemos que aprender a gestionar las emociones es el regalo más importante que les podemos ofrecer a los más jóvenes. Es por eso que hemos desarrollado programas y servicios que nos ayuden a recordar lo que es realmente importante: vivir una vida con sentido, crecer como personas y conectar con otros desde el respeto y la solidaridad. 

Daniela Porta es psicóloga, especialista en Psicoterapia clínica con niños, adolescentes y familias y es la responsable de contenidos de formación de Brave up.

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