Jesús Alba, alcalde de Checa, con 280 habitantes

Jesús Alba, alcalde de Checa, con 280 habitantes

Jesús Alba es alcalde de Checa, un precioso pueblo de la comarca del Alto Tajo, en la provincia de Guadalajara, donde no se ha detectado ningún caso de Covid 19. A 235 kilómetros de Madrid, el confinamiento es muy diferente al de la ciudad. Las calles vacías no impresionan allí donde nunca hay muchedumbres, salvando los días de la fiesta. Ni siquiera parece mayor el silencio ahora. A las actividades que no cesan -los ganaderos que van a atender a sus ovejas, las tiendas abiertas o la Guardia Civil de patrulla por la zona- se une el rumor constante del río que atraviesa Checa, este año más caudaloso; los pájaros de una primavera desbordante y el sonido de la fumigadora con la que a diario se desinfectan las zonas más transitadas. 

Antes incluso de que se decretara el estado de alarma, el alcalde dictó un bando pidiendo que los propietarios de segundas residencias no acudieran a Checa. “Te da pena, porque en su mayoría son hijos del pueblo, pero ya nos veremos y se celebrará cuando toque. No ha venido nadie, ni en Semana Santa”, explica. Jesús Alba está satisfecho con esa respuesta, y también con la de los vecinos: “No ha habido ningún caso por ahora, así que de momento tranquilos. Estamos un poco pendientes de la población mayor. Te hace duelo que no puedan salir un poquillo, o los niños”.

Aunque la población tiene una edad media alta, la ventaja es que “en el pueblo nos conocemos todos y está todo el mundo atendido. Yo he preguntado por las personas solas, sobre las que tenía dudas, y el que no tiene un vecino, tiene un sobrino”. La ayuda a domicilio sigue funcionando, y en la vivienda de mayores, “la semana anterior se siguió un protocolo de aislamiento para que no entraran visitas ni nadie más que las trabajadoras, tomando las medidas de protección”. 

Checa, el municipio más poblado de esta zona, goza de más servicios que los pueblos de alrededor, y por tanto más riesgos. Por eso, cada día, un operario del Ayuntamiento, con una fumigadora y una potente motobomba, limpia los lugares de tránsito de personas: el centro médico y la ambulancia de soporte vital básico, la panadería y las tiendas de alimentación, la vivienda de mayores, la sucursal de Ibercaja y el cuartel de la Guardia Civil. 

El suministro de alimentación está garantizado, aunque las tiendas han reducido el horario de apertura; el centro de salud, abierto para urgencias 24 horas, mantiene la actividad habitual; y la conexión a internet, aunque con menos velocidad que en las grandes urbes, es suficiente. 

La tranquilidad se extiende a todo el Señorío de Molina: “Acabo de hablar con la Guardia Civil y comenta que en 123 núcleos de población habrá 4 o 5 casos, que se sepa. Falleció un señor de 90 años en Molina y no se ha oído más en la comarca”, señala este alcalde.

Pero la preocupación por la situación económica es palpable: los ganaderos no venden corderos, que en su mayoría se consumían en restaurantes; los bares están cerrados, y el hotel La Gerencia, que estaba a punto de reabrir con un proyecto renovado, tendrá que esperar.

Por eso las esperanzas de futuro están puestas en que se fomente el turismo de interior. Checa, con varios yacimientos prerromanos alrededor –“con excavaciones únicas en Europa, que van a ser noticia”-, el Centro de Interpretación de la Trashumancia,  un proyecto de iluminación artística para un callejero muy singular, y un entorno privilegiado en cuanto a geología y paisaje, tiene mucho potencial. 

Y el alcalde añade lo bonitos que están los alrededores: “Raro es el día que no llueve; hay una primavera brutal, se ven los animales por todos lados. Lo positivo es que la naturaleza sí que ha notado la inactividad, parece que está recobrando su lugar. Y que esta situación nos hace disfrutar de las cosas que tenemos y a las que normalmente no prestamos atención; aprendemos a saborearlas más”, concluye.

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