Delia Martín, autora de “Coronadibus”, diario ilustrado de la pandemia

Delia Martín, autora de “Coronadibus”, diario ilustrado de la pandemia

Delia Martín, Deliayarte en las redes sociales, lleva años haciendo cuadernos ilustrados en los que recoge apuntes –dibujados y textuales- lo que ocurre en su vida y a su alrededor. Estrena un cuaderno al arrancar el año, y para las campanadas ya ha llenado cuatro. En 2020, circunstancias familiares, de ánimo y de salud, retrasaron el inicio hasta finales de enero, pero comenzó con mucha fuerza, sobre todo cuando apareció la extraña neumonía. “He ido desarrollando otros temas, pero el virus cada vez estaba más presente”, explica la pintora, mientras repasa cómo la crisis sanitaria se iba colando en su diario a través de la visita a Arco, en la suspensión del viaje de su hijo a Italia, cuando los trajes de los trabajadores que buscaban en el vertedero de Zaldibar le recordaban a las imágenes que llegaban de Wuhan, cuando las estanterías de los supermercados se vaciaban…

Autorretrato de Delia Martín.

Así, desde el 8 de marzo, el cuaderno se convirtió en monotemático y en un ejercicio diario: “Es la sensación de no creer la barbaridad de lo que está pasando la que me hace pintar todos los días”. Precisamente lo que más llama la atención del “Coronadibus”, y lo diferencia de otros diarios gráficos nacidos justamente con el confinamiento, es que se puede ver la manera en que Covid-19 iba entrando en nuestras vidas con anterioridad.

Y con el paso de los días, y de las páginas, cómo va cambiando nuestra percepción de la situación. Lo que hoy es noticia de impacto, mañana se convierte en anécdota. “Y a veces el mismo día, he pensado hacer un dibujo por la mañana y cambia radicalmente el planteamiento por la tarde, porque había otro tema que llamaba la atención”, apostilla.

Al principio Delia dibujaba y apenas escribía, pero ahora cada vez hay más letra. Además, sus seguidores en Facebook e Instagram, donde cuelga cada día las ilustraciones, le pedían ver lo escrito. Por lo general, utiliza la cuartilla de la izquierda para sus reflexiones y la de la derecha para pintar, aunque a veces los trazos invadan el territorio no previsto. En esas dos planas, Delia mezcla noticias de actualidad, sensaciones personales y su imaginación, muchas veces con toques de humor. De esta manera, una estampa de “Barrio Sésamo” puede reflejar la demanda de EPI de los sanitarios, con los simpáticos Epi y Blas junto a Espinete, que representa con sus espinas al coronavirus. Y los vecinos vigilantes de los incumplimientos se convierten en “la vieja del visillo” o “el tío la vara”, según el caso.

Por ejemplo, el 26 de abril, día en que se conoció la suspensión de los sanfermines, coincidía con el anuncio de los detalles para la salida de los niños, y la pintora unió ambos temas: encierro y desencierro. El 2 de mayo fue en “Coronadibus” el del levantamiento, tanto por los hechos de 1808 conmemorados en Madrid, como por ser el día del primer paseo permitido a los adultos, para el que muchos madrugaron.

Muchas veces se cuelan apuntes personales, como los centímetros que faltan para llegar al suelo en sus sesiones caseras de gimnasia, la película que han visto en familia o el humo de la cocina cuando el guiso se quemó mientras estaban pendientes de los ordenadores, y que provoca reflexiones sobre los peligros del teletrabajo. Las primeras semanas, anotaba cada día el número de contagios y de fallecimientos, para dejar constancia de la evolución de la pandemia, “pero me dio tantísima pena que dejé de contar”.

Avanzada la cuarentena -o el “confitamiento”, porque “confitar se hace en un recipiente cerrado para convertirse en caramelo, y con el confinamiento nos estábamos cociendo cada uno en su casa, en ambiente dulce”-, ya se está llenando el segundo cuaderno.

Los motivos cambian, los pintores se adaptan

Al margen de su teletrabajo matinal y su “Coronadibus” diario, Delia está sacando tiempo para pintar en estos tiempos. Participa activamente en la iniciativa “Retratos para la cuarentena”, remata algún cuadro, prepara nuevas obras en cartones reciclados a falta de lienzos, comienza un proyecto colectivo con una galería de Barcelona o reconduce los motivos de una exposición prevista en Ávila, sobre la vida en la zona del río Aravalle.

Otra de las iniciativas en las que ha tomado parte es la que lanzó la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE): con la etiqueta #YoQuéPintoEnCuarentena, nos asomamos a los estudio de los artistas y “cotilleamos” en qué están trabajando, en vídeos de un minuto de duración. Un ejercicio muy recomendable hasta que abran las galerías y exposiciones. En el video de Delia Martín se ve, además de retratos de sanitarios y el “Coronadibus”, un óleo de la Abadía de Jábaga, fábrica de chocolate y parada de peregrinos en el Camino de Santiago, que remataba y dejaba secar al principio del confinamiento. Delia Martín, aficionada al senderismo y a pintar paisajes, ha tenido que cambiar su enfoque forzosamente al encerrarse: “Yo siempre pongo los caballetes al lado de la ventana, mirando a la calle, con luz natural. Cuando uno pinta, le gusta pintar donde esté. Ahora los motivos cambian radicalmente, pero me adapto”.

El “Coronadibus” se puede seguir a diario en Instagram, en Facebook, y poco a poco sus ilustraciones van apareciendo en su página web.

Leave a Reply

Your email address will not be published.