De cuando gané libertad en cuarentena, por Javier Prieto

De cuando gané libertad en cuarentena, por Javier Prieto
“Invierte en aquello que un naufragio no te pueda arrebatar”. Franklin Delano Roosevelt.

Avanza el confinamiento y con él lo hace también mi sensación de libertad. Sé que después de tantos días encerrados en casa, a primera vista puede parecer contradictorio. Pero no; os aseguro que no lo es.

Llevaba ya algún tiempo sintiendo que una vida más sencilla, que no simple, podría indicarme el camino hacia una vida más plena, mas no había tenido el valor de recorrerlo hasta ahora.

Sin embargo, la llegada de este tifón que ha arrancado de nuestras vidas los centros comerciales, el consumo de experiencias, la comida rápida o los compromisos superfluos, me ha servido para experimentar que nada importante se ha movido, que ningún cimiento se ha tambaleado, que el vendaval se ha llevado mucha paja, pero que, en mi caso, y afortunadamente, ha dejado todo el grano. 

El asunto es que, desprovisto de tanta paja, uno llega a sentirse muy ligero. Tremendamente liviano. Esa sensación que se produce al tener la certeza de que no dependes de algo tiene un aroma a libertad. A auténtica libertad. Y es que la ecuación no falla: a menor dependencia, mayor libertad. En cambio, a veces, en mi opinión algo confusos, se nos llena la boca con la palabra libertad por poder hacer lo que nos dé la gana o poder consumir a nuestro antojo. No obstante, si indagamos hasta el fondo de la cuestión, la mayoría de las ocasiones consumimos objetos o experiencias que no necesitamos y de los que nos hacemos dependientes, en un intento inconsciente de llenar uno de esos vacíos que todos tenemos. Y así es como, para poder sostener este artificio, llegamos a construir sociedades enteras en las que trabajamos de sol a sol, agotamos los recursos del planeta y apenas disponemos de tiempo para los nuestros. En resumen: avances tecnológicos deslumbrantes, pero muy poco rumbo.

Por eso, este encierro es una oportunidad para recuperar lo esencial. Una oportunidad para dejar ir lo que nos sobra, para sentirnos más libres. Es tiempo de separar la paja del grano. Tiempo de quedarnos con los vínculos, con la salud y la cultura, con la naturaleza, con la belleza, con la pasión, con la cooperación… En definitiva, es tiempo de crecer en amor a los demás y en amor hacia uno mismo. Tiempo de dejar de escapar de nosotros, de dejar de huir hacia adelante y de averiguar quiénes somos y qué queremos verdaderamente hacer con nuestras vidas, con nuestro planeta y con nuestra sociedad. Hagámoslo por nosotros y hagámoslo también por los que peor lo están pasando en esta crisis… Convirtamos esta adversidad en una oportunidad.  Es tiempo de perder libertad para ganar LIBERTAD.

Javier Prieto tiene un canal de Youtube dedicado a meditación en directo, autoconocimiento e inteligencia emocional.

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