¿Cómo será ir de compras después de la Covid-19?, por Ana Belén Castro

¿Cómo será ir de compras después de la Covid-19?, por Ana Belén Castro

Ya estamos viviendo cómo es comprar en tiempos de coronavirus: colas, alejamiento, irritación y miedo. E intuimos que habrá un antes y un después de esta cuarentena que nos tiene atrapados: cambiarán nuestras vidas, nuestro comportamiento, incluso nuestras ideas.

Los que nos dedicamos a diseñar tiendas sabemos que el amor por comprar tardará en regresar, y que de momento será un trámite incómodo, incluso perturbador para muchos. Es fácil comprender que la normalidad la recuperaremos allá por 2021 y será muy distinta que la que abandonamos en 2019, porque como sociedad habremos cambiado.

Primer escenario: el día después

Cuando las puertas se abran, nos encontraremos una sociedad dañada económicamente que sigue temerosa del virus y de su rápida trasmisión. Seguiremos evitando aglomeraciones y alejándonos del resto de los compradores: no nos extrañe, por ejemplo, ver líneas de distanciamiento en el suelo de las tiendas. Será inverosímil hacer colas, incluso entrar a un probador… lo que haremos con inquietud y solo cuando sea imprescindible… Compraremos a deshoras y lo haremos preferiblemente por la mañana esperando encontrar lugares desinfectados y libres de virus. Posiblemente se realicen ampliaciones de horarios y exista la posibilidad de acceder en una franja determinada a las personas más vulnerables.

Habrá una fuerte tendencia al ahorro al menos hasta finales de 2020. Los productos y marcas más económicos serán los más demandados y prescindiremos de artículos que consideramos superfluos. Acudiremos a las tiendas menos veces, y haremos por tanto compras más grandes en entornos donde podamos conseguir gran variedad. 

Comprar moda y belleza hasta ahora suponía una diversión. Sin embargo, resultará muy incómodo explorar y tocar productos prolongadamente, y hacerlo con guantes y mascarilla le quitará la magia al momento. Lo evitaremos al máximo en estos meses y agradeceremos encontrar puntos de desinfección en las tiendas a disposición de los consumidores cuando lo hagamos. 

Los espacios comerciales que basan su venta en la manipulación y la experiencia maravillosa de compra, se verán muy afectadas en este primer momento. Aún más los negocios donde se requiera un contacto físico, como peluquerías, ópticas y centros de maquillaje, que serán evitados en la medida de los posible y deberán tomar medidas muy estrictas para evitar contagios. 

El turismo de compras, cuyo destino principal se halla en capitales europeas como Barcelona y Madrid, muere temporalmente. E hitos comerciales que generan grandes aglomeraciones, como Cortylandia o los periodos de Rebajas se verán muy peligrosos. 

Este cambio de hábitos hará que la apertura de muchas tiendas y centros comerciales no tenga razón de ser. La poca afluencia las hará poco rentables frente a los gastos estructurales que deben soportar. Veremos gran cantidad de cierres echados y muchos de ellos no volverán a subirlo. Las que sí abran, tendrán que tomar medidas para hacernos sentir cómodos: mayor espacio entre muebles, probadores desinfectados, pagos y recogida de productos sin esperas, citas concertadas… 

En resumen, la seguridad, la comodidad y la rapidez prevalecerá estos primeros meses, incluso por encima del precio. 

Segundo escenario: recuperación de la confianza

Con el tiempo y la llegada de las vacunas, iremos recuperando la seguridad en salir, nuestra economía y volverá el placer de comprar. Pero, ¿demandaremos las mismas cosas?

Seguramente no. Después de este periodo estaremos ante una sociedad mucho más madura que tendrá otras prioridades. Tendencias que veíamos incipientes en 2019 se consolidarán a partir de 2021. 

Le daremos más valor a la salud y a la investigación. Seremos más conscientes de que hay que cuidar el planeta y consumiremos más productos de proximidad y ecosostenibles que dejen menos huella en el medio ambiente.

Tenderemos más a la calidad y perdurabilidad frente a la cantidad. El primer síntoma lo veremos en el mundo de la moda, que dirá adiós a su sistema de temporadas, desacelerando su ritmo en un planeta donde las estaciones se han desdibujado debido al cambio climático…  y yendo hacia un consumo mucho más slow.  

Buscaremos lo intangible en lo que compramos. Los productos deberán tener una historia detrás, un significado o un concepto creativo que dé sentido a nuestras vidas. 

Lo espiritual y religioso también florecerá, debido al sentimiento efímero de la vida: corrientes, productos y espacios relacionados serán muy demandados.

La tecnificación y robotización se consolidará por la demanda de tiempos más cortos y la costumbre en el uso de máquinas. Tareas como el reparto de paquetes, la limpieza y desinfección, serán automatizadas.

En resumen, la Covid-19 va a cambiar la manera en la que compraremos. Habrá cierres de tiendas, pero también nuevas aperturas, nuevos productos y nuevas formas de entender el entorno comercial, más ajustadas a nuestras necesidades socio culturales, que evolucionarán a gran velocidad durante 2020.

Ana Belén Castro es arquitecta y directora de proyectos en Mostaza Design, agencia especializada en Diseño Retail.

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