Ana, trabajando en un hospital y con tres niños en casa

Ana, trabajando en un hospital y con tres niños en casa

Ana trabaja como analista en un hospital. Estos días, sus turnos de trabajo se han modificado por precaución, para evitar coincidir con muchos compañeros en el laboratorio, porque “un gran porcentaje de profesionales están dando positivo”.

Considera que su trabajo, en un laboratorio de Hematología, no está en primera línea de riesgo, aunque ha adaptado algunas de sus prácticas: “Al procesar una muestra de paciente con coronavirus se utilizan las medidas habituales que tenemos para las muestras que son susceptibles de transmitir enfermedades, no solo el coronavirus. Nos protegemos con mascarilla y guantes trabajando esas muestras en campana”.  

Pero sin duda lo más duro es que, al volver del trabajo, hay tres hijos esperando. “Aunque trabajo con protección todo el día, al llegar a casa me lavo las manos 500 veces, tras cada cosa que toco. Procuro no darles ni besos ni abrazos, ni acercarme mucho a los niños. A veces es difícil porque ellos vienen y me dicen: ‘Me da igual el coronavirus’; quieren abrazarme, quieren besarme”, relata Ana. 

Para los niños también es complicado, aunque son conscientes de lo que ocurre. “Ellos lo están viendo en la tele todos los días y saben que su madre se ha ido a trabajar al hospital. Cuando vuelvo están como deseosos de verme, de abrazarme. Eso es un poco difícil mantener esa distancia”, relata Ana, quien ya conoce el caso de una enfermera cuyo hijo ha dado positivo, posiblemente contagiado por su madre.

 Encierro con niños

Esta profesional sanitaria subraya la importancia del encierro de las familias: “Es difícil, porque van pasando los días y en casas con niños es muy difícil hacerles entender que esto puede durar más. Pero la medida para evitar la transmisión es confinarnos en casa y salir lo menos posible”.

Por eso le preocupa que algunas personas se tomen las salidas autorizadas “como una liberación diaria. Cada vez que sales a tirar la basura, a la gasolinera o al supermercado es una posibilidad más de contagio y de llevarte el virus a casa. Vamos a salir lo menos posible de casa. No nos queda otra que obedecer, hacer caso a las autoridades”.

¿Y si un niño está infectado? Ana recomienda: “En la medida de lo posible aislar al niño en una habitación, que no tenga contacto con sus hermanitos. Está claro que al ser un niño, el padre o la madre van a tener que atenderle, siempre protegiéndose, lavándose mucho las manos, desinfectando los utensilios que el niño haya podido tocar. Lo más prudente es aislar al niño en una habitación. Es dificilísimo, pero hay que evitar la transmisión al resto de la familia”.

La analista termina recordando: “No vamos a ver a corto plazo el resultado de este confinamiento, tenemos que  esperar aún para empezar a ver cómo dobla la curva y cómo el número de contagios va disminuyendo, pero para ver eso nos tenemos que quedar en casa”.

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